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Una visión esoterica de la Atlantida Imprimir E-Mail
Escrito por Valiente   
domingo, 04 de marzo de 2007

De las fuentes consultadas, la más descriptiva y detallada con respecto a lo ocurrido en la "recinte" historia de la Atlantida, entresacamos unos parrafos de Arthur Powell en su libro
"EL SISTEMA SOLAR"


En el año 9564 a.C. la terrible creciente, creada por el hundimiento de Poseidonis, destruyó la mayoría de las comunidades griegas, perjudicando gravemente al resto. El Mar de Gobi y el desierto de Sahara se convirtieron en tierra seca, y tuvieron lugar las más espantosas convulsiones.
Fueron enviados urgentes pedidos de socorro al país continental en el Cáucaso, que fuera afectado solo ligeramente. A su tiempo se organizó el relevo en gran escala.
Todas las comunidades griegas habían estado sobre la costa, y las poblaciones del interior, aunque atemorizadas por los griegos, no siempre habían sido amistosas. Cuando la mayoría de los griegos fue destruida por el cataclismo, los pocos sobrevivientes fueron a menudo perseguidos e incluso esclavizados por las razas del interior.
Cuando el fondo del Sahara se levantó, sus aguas se desbordaron a través del abismo existente entre Egipto y Túnez, donde ahora está Trípoli el interior sufrió poco, pero las costas, en las que se establecieran los griegos, fueron destruidas. El Sahara se hundió otra vez gradualmente, y ahora surgió la línea de una nueva costa, asumiendo la configuración que conocemos a lo largo de la costa africana, la gran isla de Argelia se unió al continente, y formó con la nueva tierra la costa Norte del Africa.
Casi toda la flota fue destruida, pero la energía de los griegos era tan grande que en pocos años todos los puertos del Asia Menor trabajaban en orden y flotas de nuevos barcos salían para restablecer las colonias y librar a los griegos del yugo extranjero. Los griegos anexaron todos los mejores puertos de la nueva línea costera, y desde entonces la mayoría del comercio de Egipto estuvo también en sus manos, mientras el Mediterráneo siguió siendo prácticamente durante siglos, un mar griego. Incluso transportaban sus mercaderías hacia el Este, y una expedición llegó a Java, donde fundaron una colonia, con la que se mantuvo una prolongada conexión.
Después los fenicios y los cartagineses dividieron el comercio del Mediterráneo con los griegos. Los fenicios eran un pueblo de la cuarta Raza, derivado de los semitas y los akkadianos (subrazas atlánticas quinta y sexta); los cartagineses eran también akkadianos, entremezclados con árabes, y con unas gotas de sangre negra.
La emigración de la cuarta subraza en Europa era casi continua, de modo que no es fácil dividirla en olas distintas. Si contamos a los griegos como la primera ola, los albanios pueden considerarse la segunda, y la raza italiana la tercera, marchando estos dos a los países donde ahora se hallan.
Después de un intervalo llevó una cuarta ola de vitalidad asombrosa a la que los etnólogos modernos aplican restringidamente el nombre de "célticos". Esta pasó a ser la raza predominante en el Norte de Italia, toda Francia y Bélgica e Islas Británicas, parte Occidental de Suiza, y Alemania al Oeste del Rhin.
Los griegos de nuestra "Historia Antigua" eran una mezcla, derivados de la primera ola, mezclados con los miembros de la segunda, tercera y cuarta, y con una infusión de la quinta subraza, que descendieron desde el Norte y se afincaron en Grecia. Estos fueron los que produjeron los raros y muy admirados ojos azules y cabello dorado, que se hallan ocasionalmente entre los griegos.
La quinta ola se perdió prácticamente en el Norte de Africa y actualmente solo pueden hallarse vestigios de aquélla, muy mezclada con la semita (quinta subraza atlántica) y la árabe, entre los beriberis, los moros, los kabiles, e incluso los guanches de las Islas Canarias, en este último caso mezclados con los tlavatlis.
La quinta ola se mezcló con la cuarta en la península española, y en una etapa posterior, sólo hace unos 2000 años, contribuyó en último término con los muchos elementos que iban a constituir a los irlandeses; pues a ella pertenecieron los invasores milesios que se filtraron en Irlanda desde España (algunos de ellos fundaron una dinastía de Reyes milesios en Francia) , y la ligaron con curiosas fórmulas mágicas, como se explicará ahora.
Pero un elemento mucho más fino había ingresado anteriormente en Irlanda desde la sexta ola, que abandonó Asia Menor, impulsándose hacia el Noroeste hasta alcanzar Escandinavia, donde se entremezcló hasta cierto punto con la quinta subraza, la teutónica. Llegó a Irlanda desde el Norte, y en la historia se lo conoce como el Tuatha-de-Danaan, y a sus miembros más se los menciona como Dioses que como hombres.
( IL II 394-401. ) Los Tuatha-de-Danaan eran bellos, de rostros ovalados, de tez clara, en su mayoría de cabello oscuro, y de ojos de color oscuro o casi violeta. A veces el cabello era más claro y los ojos grises, pero el otro tipo era muy usual, y puede verse exactamente reproducido entre los campesinos irlandeses de hoy en día.
Asimismo los Tuatha-de-Danaan estaban intelectual y espiritualmente más adelantados que la raza mixta que hallaron en Irlanda, y el período en que rigieron fue una suerte de edad dorada, tal como correctamente lo testimonia la tradición. Irlanda era incuestionablemente la sede de una elevada civilización y un centro de la filosofía, mientras Inglaterra estaba cubierta por densos bosques y en un estado de relativo salvajismo.
Los milesios procedentes de España, que vencieron a los Tuatha-de-Danaan, eran una raza más inferior todavía, aunque tenían la ruda fuerza física de la juventud y mucho conocimiento de magia inferior. Sus cabezas tenían forma de bala, eran arrugados ya menudo positivamente feos, con cabello rojo claro o muy vivo; el tipo puede verse todavía entre los campesinos del Sur de Irlanda, casi en su pureza original.
Hay una diferencia radical de tipo entre el estólido y prosaico anglo-sajón y el irlandés imaginativo y poético. El campesino inglés corriente vive casi enteramente en el plano físico. El campesino irlandés corriente, del Sur y del Oeste, vive mucho en el plano astral. Sus pensamientos están usualmente muy distantes, ocupados en leyendas del pasado, o en historias de santos, ángeles y hadas.
Muy aparte de enojosas cuestiones políticas, hay otra causa de la pobreza y carencia general de bienes por parte de los irlandeses. Los milesios hechizaron a la raza, sometiéndola al encanto de una gran ilusión. Sus sacerdotes cubrieron el país con una red de centros fuertemente magnetizados, que incluso ahora radian una vigorosa influencia.
Muchedumbres de espíritus de la naturaleza, de cierto tipo, son todavía irresistiblemente atraídos hacia estos centros, impregnados por su influencia, e inconscientemente se convierten en sus ministros, expandiéndola por todo el país, dondequiera vayan. El hechizo era doble -maldiciones de desunión y letargia- de modo que nunca deberán efectivamente combinarse, sino que siempre disputarían entre sí, sometiéndose apáticamente al dominio de quienquiera ejerciese o heredase ese poder magnético. Consciente o inconscientemente, la Iglesia Católica Romana entró en esta herencia y aprovecha de lo que todavía queda de ese antiguo hechizo, de modo que su autoridad no es cuestionada en todos los distritos de referencia.
( MW 316-319. ) En conjunto, la cuarta subraza tenía cabello y ojos castaños o negros, cabezas redondas, y usualmente no eran altos. Su carácter revelaba claramente el resultado de los esfuerzos del Manu, miles de años antes, pues eran imaginativos, elocuentes, poéticos, musicales, capaces de entusiasta devoción hacia un líder, y espléndidamente valientes, aunque propensos a una rápida depresión en caso de fracaso. Parecían carecer de lo que llamamos cualidades comerciales, y prestaban escasa consideración a la realidad.
Después de la catástrofe del año 9564 a. C., algunos de los viejos griegos se establecieron en la Hélade y ocuparon el país. La primera ciudad en el sitio de la moderna Atenas fue construida en el año 8000 a. C. La Atenas de nuestra historia había empezado hacia el año 100 a. C. y el Partenón fue construido en el 480 a. C.
Aquí el Mahaguru llegó a ellos como Orfeo, el Fundador de los Misterios Orficos, de los que derivaran los posteriores Misterios de la Grecia. Llegó hacia el año 7000 a. C., viviendo principalmente en los bosques, donde reunió a Su alrededor a Sus discípulos. Llegó como Cantor, amante de la vida de la Naturaleza, contrario a las ciudades y
a las atestadas moradas humanas.
Enseñó con cantos, con música vocalizada y con instrumentos, portando un instrumento de cinco cuerdas, probablemente el origen de la lira de Apolo, y usando una escala pentatónica. Mediante el sonido trabajaba sobre los cuerpos astral es y mentales de Sus discípulos, purificándolos y expandiéndolos; mediante el sonido separaba los cuerpos
sutiles de los físicos y los liberaba en los mundos superiores.
Su música era muy diferente de las secuencias, repetidas una y otra vez, por las que se produjera el mismo resultado en la Estirpe-Raíz de la Raza, y que ésta llevase consigo a Italia. Orfeo trabajaba mediante la melodía, utilizando la melodía de cada centro etérico o chakra para ponerlo en actividad.
Mostraba a Sus discípulos cuadros vivos, creados mediante la música, y esto era introducido en los Misterios Griegos del mismo modo, derivando de El la tradición. Enseñaba que el sonido estaba en todas las cosas, Y que si el hombre se armonizase, entonces la Armonía Divina se manifestaría a través de él, contentando a toda la Naturaleza.
Las tradiciones a Su respecto se expandieron en todas direcciones.
Se convirtió en el Dios del Sol, en Febo-Apolo, y en el Norte, en Balder el Bello.
Así el Maháguru apareció a las subrazas sucesivamente como Vyasa, Hermes, Zaratustra y Orfeo, y enseñó la doctrina del Sol, la Luz, el Fuego y el Sonido respectivamente, que en total daban el mensaje único de la Vida Unica, del Amor Unico.
Desde la Hélade algunos discípulos se dirigieron a Egipto y fraternizaron con los maestros de la Luz Interior, y algunos llegaron hasta Java.
Unos 7000 años después el Mahaguru llegó a Su antiguo pueblo por última vez, alcanzó la Iluminación final y se convirtió en un Buddha.